Curioso que en una mañana tan típicamente londinense, con cielo gris-blanco tan bajito que casi se puede tocar, me dé -como a veces pasa- una oleada de una cosa que parece nostalgia, por Venezuela -pero no por mi ciudad de origen, esa Caracas caliente y llena de locura, sino por Mérida, encaramada en medio de los Andes, donde nunca viví pero pasé momentos muy intensos en varios puntos de mi vida. Asomarme a la ventana en aquella casita en Escagüey donde me quedaba con amigos hippies en algún momento de los años 80, con la niebla afuera, el pico Bolívar oculto arriba entre las nubes, un par de vaquitas en la dehesa que aparecía y desaparecía, igual que la carretera que ondea montaña arriba, tras la neblina. Y que todo eso se me aparezca tan vívidamente cuando lo único que veo a traves de mi ventana es ese cielo blanco, esa calle lloviznada del norte de Londres, la mancha roja de un autobús 214 que desaparece calle abajo en Kentish Town..
http://flavio-matani.livejournal.com/
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